EL SALVADOR


RECONVERSION AGRICOLA DE EL SALVADOR
Se aprovecharían las aguas del yacimiento en cultivos para aminorar el impacto socioeconómico de la medida. Pese a que la producción minera de la división Salvador de Codelco, en la Región de Atacama (III), concluirá irremediablemente el año 2011, la empresa cuprífera y el Gobierno no quieren cerrar completamente esa división, debido al alto costo socioeconómico que ello significaría para la provincia de Chañaral. La respuesta de Codelco es la reconversión productiva de la división hacia el potencial agrícola que tendrían las desérticas llanuras que rodean El Salvador. Y tan decidida está la minera estatal con esta reconversión, que incluso ya nombró como gerente corporativo a cargo de este proyecto al ex subsecretario de Minería, Mario Cabezas. El ejecutivo, junto a la intendenta Julieta Cruz, instauraron una mesa de trabajo que analiza proyectos de desarrollo agrícola que buscarán aprovechar los 1.600 litros por segundo que posee la división en derechos de agua. Ello permitiría implementar una serie de iniciativas entre las que destaca el cultivo de especies desérticas que requieren poca cantidad de riego. Incluso, ya se están dando los primeros pasos, como en la comuna de Diego de Almagro, con el cultivo de claveles, jojoba, aloe vera y caracoles, que han utilizado agua residual del yacimiento. Los terrenos sobran para la agricultura en el desierto, y el agua, que se obtiene de napas subterráneas y que no es abundante, serviría para regar unas 4.000 hectáreas con mil metros cúbicos por segundo, según el ingeniero agrónomo de la municipalidad de Diego de Almagro, Jaime Iturra. "Todo está por verse", afirma Cabezas. Por eso, la mesa de trabajo se reunirá una vez a la semana y estudiará cada paso de la reconversión, para amortiguar el impacto socioeconómico que significará el traslado a otras divisiones de Codelco de unos 1.200 trabajadores y sus familias cuando concluyan las faenas de producción de El Salvador. ¿Y el financiamiento? Sin entregar montos, Cabezas explicó que los costos del cierre de las líneas de óxidos y sulfuros del mineral serán financiados con la producción de la propia división. También aclaró que pese a que el precio del cobre actualmente está por las nubes en los mercados internacionales, "la mina aportó al desarrollo del país todo lo que tenía que dar", por lo tanto, su cierre es irreversible. DERECHOS Agua: Una serie de proyectos de desarrollo agrícola buscan aprovechar los 1.600 litros por segundo que posee actualmente la división El Salvador de Codelco en derechos de agua.
Por: Economia Y Negocios, El Mercurio.

Esta ciudad es mucho más que la mina de cobre que le da vida. Descúbrela...

Una vez leí en un importante diario capitalino que la ciudad de El Salvador era interesante solamente para “quien lleva un casco con luz en la cabeza”. Tremendo error. Enclavada en los 2.300 metros de altura, la ciudad minera es más que cobre y sus alrededores exudan historias que nos recuerdan desde los primeros asentamientos incas hasta el admirable pasado de colonización minera en pleno desierto.

La Ciudad Modelo
Hay que partir diciendo que El Salvador pertenece prácticamente a CODELCO, vale decir que todas sus instalaciones, sus casas y calles, son otorgadas por la empresa a sus trabajadores. Otro dato importante es el trazado que hacen las calles en forma semicircular y que permite que la plaza y el centro del poblado de 10 mil habitantes, este precisamente al centro.

Las casas están estructuradas de formas similares, ninguna sobrepasa los dos pisos y poseen pequeños patios. Sin embargo, es sorprendente como están divididas las secciones en cuanto al rango que se cumple para la empresa. ¿Cómo? Por la altura de la numeración de las casas, por ejemplo del número 200 al 600 están los jefes de secciones, del 700 al 900 los sub jefes y de ahí hasta el 1600 sigue en baja con el escalafón, aún cuando, no hay grandes diferencias en barrios ni trazados urbanos, excepto por esta especie de código local.

Otro gran hito urbano es el Estadio El Cobre, donde juega el afamado Cobresal. Posee dos particularidades. La primera es que es la extensión más grande de un área verde que hay, con una superficie de pasto prolijamente cuidada. La segunda es que el estadio posee capacidad para 20 mil espectadores, el doble de sus ciudadanos y todo ello porque años atrás Cobresal clasificó para Copa Libertadores y tuvo que ampliar, por reglamento internacional, la capacidad del recinto. Toda una paradoja.

El Salvador posee un supermercado, variados locales comerciales, un pub-disco, varios bares mineros (con mujeres incluidas), un museo (con interesantes muestras de la historia de la zona), una plaza que en vez de pasto posee arena, un completo hospital, un aeropuerto internacional y hasta, aunque no lo crea, un estupendo club de huasos y medialuna.

Colonizando el Desierto
Pero toda esta ocupación posee una historia llena de sacrificios y de hombres que forjaron una de las riquezas más importantes de nuestro país: el cobre. El Salvador es, actualmente, la cuarta mina chilena de extracción cuprífera y su nombre se debe a que realmente su hallazgo fue “salvador”.

A mediados del siglo XX, Potrerillos, mina vecina a 40 kilómetros, llegaba al fin de sus faenas porque toda su riqueza se había utilizado. La infraestructura invertida en esa mina no se podía perder y los costos de llevarse los equipos a otra zona eran elevados. Desde 1951 se comenzó a inspeccionar la zona en búsqueda de una solución pero solamente en 1954, luego de tres largos años, se encontró el cercano yacimiento en el cerro Indio Muerto, llamado así por haberse encontrado el cadáver de un indígena en sus faldeos. Los norteamericanos dueños de la Andes Cooper Mining Co., crearon rápidamente el campamento minero que en 1959 sería inaugurado por el obispo Juan Francisco Fresno y que daría luz a la actual ciudad.

La mina, es un socavón nominado como “2600”, por la altura en que se encuentra con relación al mar y no son posible las visitas, sin embargo uno puede acercarse a las entradas y vislumbrar parte de las maquinarias y de las tareas mineras.

Una mejor vista se obtiene desde la Gruta, ubicada a los pies del cerro La Cruz, en el extremo oeste de la ciudad y en la que se obtiene una gran vista de la mina y de la especie de anfiteatro que forma la ciudad. Si dispones de tiempo, sube los 45 minutos que te separan de la cumbre del cerro y verás una formidable panorámica en 360 grados sobre cerros cordilleranos, El Salvador y los cerros que enfilan a la costa.

Hacia la Cordillera y la Historia
No es necesario tener un todo terreno para internarse en las rutas que se abren hacia la cordillera y que invitan a un gran viaje. Por ejemplo, la ruta que lleva a Potrerillos -que actualmente funciona como fundición-, está bastante bien asfaltada en sus 40 kilómetros.

Se inicia la ruta saliendo de El Salvador e inmediatamente comienzan las sorpresas: a un par de kilómetros y sobre la entrada de la planta concentradora de la mina, se halla un enorme automóvil antiguo instalado sobre rieles, el cual era usado por los gringos dueños de la mina para trasladarse de un punto a otro. Como para tomar en cuenta.

Posteriormente uno se encuentra ante un conjunto de casas de latones hechas sin orden aparente y en donde viven personas que no trabajan para CODELCO: Portal del Inca, que conmueve con la contratante visión de pobreza y caos que no posee El Salvador.

El nombre de este asentamiento se debe a que sobre sus cabezas, en el faldeo del cerro, se encuentra una ruta poco demarcada y secreta. Es nada mas ni nada menos que parte del Camino del Inca, la larguísima vía utilizada para comunicar al imperio en los tiempos pre-hispánicos. Toda una sorpresa pero que, lamentablemente, no posee ninguna señalización, por lo que hay que llegar dateado.

Avanzando en el camino, en medio de cerros que convergen en colores verdes, ocres, lilas y terracotas, hay vestigios de la epopeya del cobre, por ejemplo, una carreta que fue el exclusivo medio de movilización en los comienzos del siglo pasado o viejas maquinarias abandonadas en las cercanías del camino. Además hay tiempo para leyendas locales como en la roca de La Viuda (km. 27), mujer espectral que aseguran aparece a medianoche con su terrorífico gemido.

Poco más adelante se topa la ruta con el río Salado, proveniente del cercano salar de Pedernales. Creado por los gringos para buscar agua con que abastecer la zona, el río marcha manchando de blanca sal las orillas de su margen y que es posible llevar de recuerdo en forma de pequeña roca. No metas la mano al río, porque se demorará un tanto en desaparecer su alba y salobre marca.

A poco andar aparece una impresionante vista sobre Potrerillos, enclavada en medio de cerros, sus chimeneas anuncian su aún vigente actividad a pesar de estar siendo desmantelada ya que la zona, antiguamente habitacional, se encuentra contaminada. Todo ello sobre el gigantesco cañadón del Asiento, que con su serpenteante camino nos lleva a sus profundidades. Aquí la visión alcanza una belleza excepcional, desde el fondo del cañón se ven las grandes cornisas de los cerros que enmarcan la ruta.

Aquí hay tres opciones a seguir: Potrerillos, al que se necesita un permiso especial para entrar; el viejo camino a Diego de Almagro o, finalmente, la vía que se interna hacia la cordillera.

Si eliges esta última ruta, avanza unos pocos kilómetros y te encontrarás con la Quinta Montadrón, especie de oasis en que su único habitante, don Esteban Ramos, trabaja en la mantención de los ferrocarriles del cobre.

Son 30 los años que este hombre vive aquí, compartiendo silencios y secretos con el desierto. Si tienes suerte y buen oído podrá escuchar parte de las historias que llenan estas soledades y que han colaborado de manera vital a la grandeza del país, con hombres y mujeres que han sido capaces de vencer la naturaleza a punta de esfuerzo. Zonas como El Salvador, Potrerillos, Inca de Oro o Diego de Almagro, que poseen mucho por contar y mucho más aún por ver. Y para eso no se necesita un casco con luz.
Por Jorge López Orozco


visita: www.chile.com

Nostalgia de mi Tierra....


Sin duda que hablo por la mayoría de mis amigos más cercanos, y es que cada uno de los que salió de nuestra ciudad para estudiar siempre guardó la esperanza de volver algún día con las nuevas experiencias adquiridas, como una forma de contribuir al desarrollo principalmente social de nuestra comunidad. Es por esto que cuando me enteré del cierre de la ciudad por un diario colgado en un kiosko cerca de mi universidad me provocó una tristeza inmensa. Es increíble lo que siente saber que el lugar donde nací y viví la mayor parte de mi vida tiene la facilidad de desaparecer así... como si nada. Quise en ese momento encontrar a uno de los tantos estudiantes de la universidad que son del Salvador, para poder compartir esta pena, pues nadie más lo entendería. Las ganas de volver en vacaciones a la ciudad, sin micros, sin smog, sin ruidos molestos... esto da cuenta de lo que significa para tanta gente que la ciudad desaparezca, a pesar de que desde hace varios años, cada vez que volvía escuchaba los comentarios "ahora si que se acaba todo...", nunca sucedía. De todas formas siempre estaba la posibilidad de que realmente pasara, por esto creo que como grupo sentimos la necesidad de que, si bien no alcanzamos a volver todos como profesionales, por lo menos como estudiantes teníamos las ganas de hacer algo por nuestra ciudad, algo como el proyecto "Los niñ@s se toman la calle", algo como el grupo LSV. Mucha gente quizás no es capaz de sentir lo que nosotros al momento de realizar este proyecto voluntario y darnos cuenta que sí fue importante, no sólo para el grupo, sino para quienes participaron de esto y fueron beneficiarios directos de nuestro trabajo: las niñas y niños de El Salvador y de Portal del Inca. Sin duda que logramos cumplir este sueño, siempre pensando en el beneficio de nuestra ciudad, y sintiéndonos especiales cuando hablamos de ella con quienes no sabían ni siquiera donde esta ubicada y se impresionaban de su descripción. La tristeza es generalizada entre quiénes nos comunicamos fuera de la ciudad, pero sabemos que tenemos la misión de lograr que de alguna manera la ciudad siga viviendo, a pesar de que ya no esté, y quede plasmada no sólo en imágenes y archivos, sino también, y fundamentalmente, en el alma y el corazón de los salvadoreños...
por Karla R.

visita: http://spaces.msn.com/delfinacast/photos/



Un Oasis en el medio del Desierto

En pleno desierto de Atacama, enclavado en la precordillera de la III Región y a unos 2.400 metros de altura, se encuentra ubicado uno de los campamentos mineros más modernos del mundo. Con sus grandes calles y avenidas y un diseño arquitectónico muy particular, El Salvador se ha convertido en un verdadero oasis en tan recóndito, aunque majestuoso paraje.
Los primeros antecedentes de ese mineral se remontan a la década del cincuenta, específicamente a 1951, cuando el geólogo estadounidense William Swayne presentó los primeros informes del terreno a The Anaconda Company, con el propósito de realizar los sondajes iniciales de la naciente mina, que más tarde se transformaría en la salvación y esperanza para el agotado yacimiento de Potrerillos, el que hacia fines de la década del cuarenta, se tornaba insostenible.
Luego de varios intentos frustrados, el 14 de julio de 1954, la perseverancia del obstinado geólogo tuvo su recompensa: se había llegado a una zona de enriquecimiento secundario en la Quebrada Turquesa, con ello se daba por descubierto El Salvador.

Una vez conocido el plano original, el arquitecto de Anaconda, Mr. Raimond Olson, definió así el futuro poblado: “Tendrá la forma de un anfiteatro; su disposición como un gran semicírculo permitirá que sus calles sean curvas, con avenidas radicales partiendo del punto focal central. Será una comunidad caminante, puesto que existirá la misma distancia desde sus calles periféricas hacia el centro”. (Extracto libro “Albores de El Salvador” de Héctor Maldonado, ex trabajador de esa división Q.E.P.D.).
Finalmente el sueño de cientos de familias de poder conocer semejante joya, enclavada en pleno desierto de Atacama, se hizo realidad el 28 de noviembre de 1959, con la inauguración de la nueva ciudad de El Salvador.
El fallecido trabajador y escritor de ese mineral, Héctor Maldonado Campillay, en su libro definió así ese momento sublime: “Las casas nuevas relucían al sol con sus colores suaves y atrayentes que incitaban a ser ocupadas los cerros de sus alrededores, casi vírgenes, eran de hermosos tonos ocres y por sus lomas pululaban guanacos y ñandúes, sorprendidos del ajetreo de esta hermosa ciudad futurista y promisoria”.
Las modernas y sólidas casas mantienen hasta el día de hoy las vanguardistas ideas alguna vez esbozadas por aquél innovador brasileño. Sus diseños hacen que estas sean muy similares entre sí, diferenciándose tímidamente por sus colores, los que en la mayoría de los casos, y en especial en las construcciones de más de dos pisos, tienen una característica muy peculiar: Tanto el primero, como el segundo nivel presentan colores diferentes, claro eso sí dentro de la misma tonalidad (básicamente colores pasteles). La razón de tan singular forma de embellecer la fachada del imponente concreto, seguramente estuvo dada para romper con la palidez del señorial paisaje desértico.

El Casco Romano
Pero no solo la elegancia y convencionalidad de sus construcciones sobresalen en este territorio ubicado a unos 1.000 kms de Santiago, basta con contemplar la ciudad desde algún cerro aledaño para observar claramente la forma de casco romano, que su creador quiso darle. Según cuenta la historia, que no sabemos con certeza si es mito o realidad, el origen de este inusual diseño urbanístico se remonta a unos de los viajes realizados por los ejecutivos de la empresa estadounidense al terreno donde se levantaría tanto el yacimiento como la ciudad de El Salvador. Un día determinado uno de ellos viajó acompañado de su pequeño hijo, quien levaba consigo un casco romano de juguete. Tanto era el cariño que el infante tenía al singular juguetito que no se separaba de él ni por un solo momento.
Cuando llegó el momento de emprender el viaje de regreso a los estados Unidos, el pequeño se dio cuenta que el casquito se le había perdido. El niño desconsolado no hacía más que llorar. Frente a este desgarrador panorama, su padre, muy conmovido por lo ocurrido a su pequeño hijo, lo consoló ofreciéndole otro casco, aún mejor.
Años después, el ingeniero regresó al ya construido Salvador, nuevamente en compañía su ahora, adolescente hijo. Mientras sobrevolaban la zona donde se había levantado el mineral, el americano pregunta a su hijo: ¿Te acuerdas del casco que tanto querías y que un día perdiste cuando niño?...Ahí está, míralo, indicando la nueva ciudad de El Salvador.

Todo Grande

Tal parece que en léxico de aquéllos hombres progresistas no cabía el término pequeño. Desde sus enormes avenidas, de no menos de cuatro pistas, hasta grandes edificios de modernas líneas. Destacan entre ellos, los tres clubes sociales destinados al esparcimiento y entretención, tanto de los trabajadores, como de los ejecutivos de ese yacimiento; un teatro sin igual - que hasta hoy es utilizado, no sólo para exhibir estrenos cinematográficos, sino que además para los grandes acontecimientos públicos de la ciudad -. Mención aparte merece un mecano de seis niveles y que es la principal escuela de la ciudad. Al internarse en sus pasillos, da la sensación de estar en una gran universidad, tanto por sus amplios espacios, equipados laboratorios y grandes muticanchas, como por la calidad de su infraestructura. Sin embargo, la sorpresa es grande al percatarnos que sólo se trata de un establecimiento de enseñanza primaria.
Otra de las distinciones que sobresalen a simple vista son los complejos deportivos que el poblado ofrece a la comunidad, los que por su particular estilo, lo transforman quizás en únicos en el mundo.
Ya en tiempos más modernos, pero conservando la línea arquitectónica de la ciudad, fue creado el que hasta ahora es el estadio de fútbol “más grande del mundo”, denominado así puesto que su capacidad (20.000 espectadores) sobrepasa ampliamente la cantidad de habitantes de la ciudad, que no supera los 14.000 ciudadanos.
Desde las alturas es posible observar como emerge imponentemente esa impecable alfombra verde, que según dicen los propios habitantes de El Salvador, es uno de los más grandes orgullos, sobre todo por el gran esfuerzo que significa mantenerlo en perfectas condiciones, a pesar de lo adverso del clima.
Este es El Salvador, tierra que no sólo es de cobre y de sol, sino que también fruto de aquéllos hombres que dejaron un legado histórico que permanece en el tiempo, con la misma grandeza de siempre; esa majestuosidad que no deja de impresionar al visitante, deleitándolo con sus parajes, que tienen como fondo la imponente imagen de “La Mina”, esa musa que inspiró a más de algún loco soñador.

por Jorge A. Varas T.


visita: www.elsalvadorchile.cl






    Google

    Powered by Blogger

Powered by Blogger

Powered by Blogger

Powered by Blogger

Powered by Blogger

Powered by Blogger


Get your own calendar


H!!!





make money online blogger templates





© 2006 EL SALVADOR | Blogger Templates by GeckoandFly.
No part of the content or the blog may be reproduced without prior written permission.
Learn how to make money online | First Aid and Health Information at Medical Health